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jueves, 3 de marzo de 2011

Carles Benavent

Enviado por mmortera a través de Google Reader:

vía Música que cuelga de Del Chelito el 2/03/11

Quartet (2009)

Hace tres años, Carles Benavent (Barcelona, 1954) iba paseando por los alrededores de la plaza de la Catedral, en pleno Barrio Gótico de Barcelona, cuando un extraño sonido lo atrapó. Era el hang, un nuevo y hechizante instrumento melódico de percusión de origen suizo cuyo sonido marcaría al cabo de muy poco tiempo el nuevo proyecto del bajista catalán.

"Oía de lejos ese sonido y, al cabo de unos segundos, me encontré a Ravid Goldschmidt, a quien yo no conocía, tocando ese extraño instrumento sentado en una calle —recuerda Benavent—. Cuando llegué a casa, hablándolo con mi mujer, me comencé a arrepentir de no haberle pedido al músico su teléfono". Sin embargo, los caminos de Benavent y ese israelí que en 2004 abandonó su país y su instrumento hasta entonces —la batería— para dedicarse, ya en Cataluña, a explorar la belleza magnética del hang, estaban predestinados a encontrarse: "Estaba preparando la música para un ballet que me encargaron cuando los músicos que tenían que participar en él, que todavía no conocía, vinieron a mi estudio. Uno de ellos era Ravid, y le solté: '¡Ahora sí que no te me vas a escapar!."

Así, Benavent empezó desde entonces a familiarizarse con un instrumento todavía muy inusual de encontrar en cualquier disco de jazz: "Aluciné bastante de cómo funcionaba, pero descubrir el hang fue todo un flash. Había tocado hace algún tiempo con Othello Molineaux, cuyo steel drum tiene puntos de contacto, pero el hang era algo nuevo. Me apunté las notas que tenía, que son ocho, y las adapté a mi repertorio, incluso llegando a crear algún tema pensando particularmente en él. Se convirtió en el estímulo que necesitaba para emprender mi nuevo proyecto".

Con Goldschmidt ya fichado, Benavent pensó en dos ilustres veteranos para iniciar la historia de un cuarteto cuyo primer disco, Quartet (Bebyne Records, 2009), acaba de ser publicado y presentarán en la recta final del 41 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona: el batería Roger Blàvia, colaborador de músicos como Joan Manuel Serrat, Miguel Poveda, Diego Cortés y Maria del Mar Bonet, y el guitarrista Jordi Bonell, amigo de Benavent desde la infancia. "Me encargaron un proyecto para televisión e inmediatamente pensé en ellos, aunque Bonell se incorporó algo más tarde. Me encantó el color que iba tomando el cuarteto, así que empecé a pensar en un repertorio y en cómo desarrollarlo. Blàvia es un tipo muy despierto, un músico que siempre está a punto. Rítmicamente entendemos las cosas de un mismo modo, y el ritmo es lo que más importa. Con Bonell hace tanto tiempo que nos conocemos que hay momentos en el disco donde tocamos la mandola y el piccolo y no sé realmente qué es lo que toqué yo y qué lo que tocó Bonell."

Blues aflamencado

Haber coincidido en una banda tan definitoria de los años de formación de ambos, Música Urbana, tiene que dar, claro está, sus resultados: "Lo que aprendí con Música Urbana, al igual que con Màquina! y Crac, tuvo una importancia extrema. Siempre encontrarás un fraseo de blues en mis composiciones flamencas, y eso se debe sencillamente a mis tiempos junto a Emili Baleriola en Crac. Íbamos a Andorra y acabábamos con las agujas de nuestros discos de tanto escuchar a Cream , Jimi Hendrix, BB King, Kenny Burrell y Barney Kessel. Me encantaban los guitarristas, y con el bajo no hacía más que imitar solos de guitarra."

El resultado de esa unión con Goldschmidt, Bonell y Blàvia, según Benavent, fue un "mar de buenas vibraciones." "El hang transmite una tranquilidad que da muy buen rollo. Es lo que he estado buscando estos últimos años: una sensación de bienestar, que es lo que a mí me provocó el hang y lo que espero que provoque en quien oiga el disco. En los tiempos que corren no está nada mal buscar músicas que reconforten el espíritu y hagan sentir bien al prójimo."

Su compañía discográfica, ni corta ni perezosa, sostiene que el nuevo Carles Benavent Quartet marca "un antes y un después" en la dilatada carrera del bajista, aunque igualar logros como los que el barcelonés consiguió formando parte de las bandas de Paco de Lucía y Chick Corea no es, claro está, tarea fácil: "Se trata de un punto y seguido. Lo verdaderamente importante es que vayan apareciendo esas chispas para poder continuar evolucionando," argumenta.

Valentía y emoción

Tuvo suerte Benavent en 1980 de que el entonces bajista de Paco de Lucía se fuera al servicio militar y el saxofonista y flautista Jorge Pardo y el percusionista Rubem Dantas pensaran en un "chaval de Barcelona" (según se autodefine Benavent) para sustituirlo en un sexteto que, sin ninguna duda, definió nuevas formas de concebir la música flamenca. "Me fui a Madrid y, en el mismo momento en que nos sentamos, vi clarísimo que aquello era un camino muy potente que debíamos seguir. Lo primero que tocamos fue una colombiana, Monasterio de sal, sólo Paco y yo, y ése fue un dueto que, si ahora tuviese que volver a tocar, lo haría prácticamente igual," asegura.

"Sólo quiero caminar" (1981, Phonogram), el disco resultante, no sólo abrió nuevos horizontes para Benavent, sino también para todo el universo del flamenco, que todavía no se había sobrepuesto al shock emocional que significó el igualmente revolucionario La leyenda del tiempo, de Camarón de la Isla, publicado un par de años antes. "Para algunos, Jorge y yo éramos unos intrusos. Pero para muchos jóvenes éramos también una molada. Aunque recuerdo a alguien pidiéndonos a gritos, en un concierto en Oporto: `Pacoooo, el de la guitarra china, que se vaya....' Pero estábamos segurísimos de lo que estábamos haciendo, pues era algo valiente y con lo más importante de todo: transmitíamos emoción. Sólo hay que mirar la cantidad de músicos que han cogido aquello como referencia". Y remacha: "Los prejuicios no impiden nada. Siempre ha habido y el mundo ha seguido adelante. No me importan nada en absoluto."

Con Chick Corea se conocieron en 1982 en Japón, donde Benavent actuaba junto con De Lucía. Sus dos discos juntos, Touchstone (GRP, 1982) y And again and again (GRP, 1983), además del DVD Live in Barcelona (grabado en el Palau en el 2005, dentro del festival de jazz de Barcelona) fueron para él, claro está, "muy importantes". "Todavía sigo pensando que fue muy fuerte. Nos fuimos a grabar con Paco en Los Angeles. Después de aquello, Paco volvió a España, pero yo me quedé allí un año entero. Hice dos giras en tres meses, la segunda con Paco. Y estar en medio de los dos fue todo un privilegio. Chick me utilizaba para acercarse a Paco, y Paco para acercarse a Chick, porque yo ni era tan flamenco como Paco ni tan jazzero como Chick". Según el bajista catalán, Corea "es una claqueta humana, una máquina. Tiene un ritmo impresionante."

"Puedes pensar —continúa— que tocar con él y con Paco, gente superdotada sobre todo en lo que se refiere al tempo, es lo más difícil. Pues no: es lo más fácil. Tocando con bestias así los dedos van sueltos". Y además, concluye, tocar con gente como De Lucía y Corea no es sino "el tipo de trabajo apropiado para un bajista, ya que un bajista lo está amalgamando todo, ejerce una tarea de control". "Siempre insisto en lo mismo —sonríe—: puedes pensar que en una orquesta el bajo no se nota. Pero quítalo, y verás lo que sucede."

Fuente para la reseña: Guillem Vidal para http://www.allaboutjazz.com/php/article.php?id=34843&pg=1

Apunte: No hay cosa que Carles Benavent no pueda tocar con su bajo; desde mi punto de vista, técnicamente está entre los más dotados del mundo, pero, lo más importante, esa técnica está supeditada primero a transmitir emociones, antes que a correr carreras con los dedos; ese es uno de los aciertos mayores de un disco muy parejo, con bellas melodías de músicas fusionadas entre el flamenco, el jazz y folklores del mundo, y excelentes aportaciones de cada músico (cada uno de ellos tan talentoso como su líder). En resumen: muy "audible" y disfrutable.

Track Listing


01. Por Diosss (3:42)
02. La luz (5:12)
03. Ai pare (6:18)
04. Sevillona (3:44)
05. Nipona (6:02)
06. Aire (5:30)
07. Tomili maguro (3:33)
08. Olé blues (4:09)
09. Renacer (4:33)
10. El tiempo (3:29)
11. Okinawa (bonus track) (4:59)

Intérpretes:

Carles Benavent: bajo
Jordi Bonell: guitarra eléctrica
Ravid Goldschmidt: Hang
Roger Blàvia: batería, percusiones

Invitados:

Tino di Geraldo: batería
Jorge Pardo: saxos, flauta
Angie Benavent: Coros
Chicuelo: palmas
El Rubio: Palmas

Link de descarga
Password: musicaquecuelga.blogspot.com

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viernes, 15 de octubre de 2010

The Beatles

Terra Stereo Los 10 mejores solos de guitarra de todos los tiempos, según Gibson

Por años, las grandes canciones de rock solventaron su éxito en apasionados solos de guitarra, virtuosos, maniáticos, creativos y rabiosos que, incluso, sobrepasaron el tema para transformarse en íconos de la cultura pop contemporánea. Gibson, la marca de guitarras más importante del mundo, elaboró una lista con los 50 mejores solos de las seis cuerdas en una canción de rock, y los 10 primeros lugares son todas previsibles joyas del género que inmortalizaron a los héroes indiscutidos de este instrumento. Esta es la selección Gibson que Terra Stereo aprueba sin discusión.
1. “Stairway to Heaven” de Led Zeppelin (solo de Jimmy Page). En muchas tiendas de guitarras de los Estados Unidos había un cartel que decía: “Prohibido tocar el solo de Stairway to Heaven” debido a que todo principiante ensayaba esa solemne construcción de acordes que Jimmy Page dejó para la posteridad. Pero el éxito de este tema de 8 minutos se debió precisamente a su prolongada duración. Según refiere Charles R. Cross en su libro biográfico de Led Zeppelin, “Shadows Taller Than Our Souls”, “unos 100 DJ’s me juraron que sólo tocaban la canción porque necesitaban un descanso algo prolongado para fumar. Si hubiese tenido un minuto menos, no podrías fumar un cigarro completo; si tuviese un minuto más, hubiese sido demasiado larga”.
2. “Eruption” de Van Halen (solo por Eddie Van Halen). Llamado como el mejor solo de guitarra de todos los tiempos por muchas publicaciones, Gibson decidió que esta improvisación vertiginosa de Eddie Van Halen quedara en el segundo lugar de su lista. El tema instrumental venía incluido en el primer disco del grupo y dejó firmado una carta de presentación luminosa de lo que esta banda tenía por ofrecer. La introducción de la canción está basada en el tema “Let Me Swin” de Cactus. Como muchas de las grandes canciones de la historia, este complicado diseño sonoro no iba a ser parte del disco, Eddie Van Halen siempre usaba estos acordes para calentar antes de grabar en el estudio, y fue el productor Ted Templeman quien sugirió registrarlo. “Yo ni siquiera toque bien. Hay un error en la parte final de eso. Al día de hoy, cada vez que lo escucho, siempre pienso: “yo pude haber tocado mejor”, dijo el guitarrista.
3. “All Along the Watchtower” de The Jimi Hendrix Experience (solo por Jimi Hendrix) Este es, además, uno de los mejores covers de todos los tiempos, y la revisión que hizo Jimi Hendrix de esta vieja canción de Bob Dylan dejó un registro de guitarra insuperable. La versión original es de 1967 y un año después el guitarrista decidió reinterpretarla e incluirla en el disco “Electric Ladyland”. Hendrix supo darle su toque particular de rock psicodélico, metiendo -entre verso y verso- solos de guitarra casi imposibles de tocar, y experimentando (a fin de cuentas Hendrix fue un pionero) con todo tipo de efectos y sonido estéreo, una novedad del momento.
4. “Hotel California” de Eagles (solos de Don Felder y Joe Walsh). Esta es una de las canciones míticas de la historia de la radio, un precioso tema de amor que fue acusado de ser satánico, debido una serie de mitos y leyendas que se tejieron en su entorno. Basado en la historia de un hotel ubicado en Baja California, la historia cuenta que fue compuesto ahí, aunque los miembros del grupo dicen que nunca fueron al lugar. Fue acusada de ser satánica, por hablar de una supuesta iglesia ocultista, que sirvió para el despegue de la banda que con la edición de este sencillo se convirtió en un éxito en muchos países. Las fábulas hicieron crecer más a este tema que cuenta con un solo de guitarra inolvidable y que muchos trataron de interpretar al escucharlo al revés diciendo que había mensajes encriptados.
5. “Comfortably Numb” de Pink Floyd (solo de David Gilmour). El punto más alto e intenso de “The Wall”, el disco doble de 1980, es cuando David Gilmour trae abajo todo poder de contención con un solo de guitarra punzante. El dramático de la guitarra se posesiona de la persona de “Pink”, el personaje del filme dirigido por Alan Parker, para realizar una construcción armónica e inquietante de la guitarra que fue considerada por muchos años como el mejor solo de la historia de PInk Floyd, y en la encuesta realizada por la revista Guitar World quedó en el cuarto lugar. David trajo el demo a las grabaciones de “The Wall”, Waters escribió la letra y algunos arreglos, dándole su estructura característica, fácilmente diferenciable del demo original.
6. “Free Bird” de Lynyrd Skynyrd (solos de Gary Rossington y Allen Collins). Enfrentada legendariamente con “Stairway To Heaven” de Led Zeppelin, por su equilibrada y virtuosa progresión de acordes de guitarra, este sencillo de 1973 contiene un solo de guitarra de 4 minutos que fue un duelo entre los dos encargados de las seis cuerdas en el grupo. La versión en vivo de la canción, que cuenta con una duración de 16 minutos, tuvo más éxito que la versión de estudio. El tema es uno de los himnos del rock sureño y quedó inmortalizado como la canción de despedida a la banda cuando, lamentablemente, perdieron la vida varios de sus miembros en un accidente de aviación en 1977. Una auténtica tesis de cómo tocar la guitarra es también una de las canciones más sonadas en series de TV y películas.
7. “Layla” de Derek and the Dominos (solos de Eric Clapton Duane Allman). Eric Clapton tiene que estar en cualquier lista de solos de guitarras gracias a este tema de 1970, que fue editado en el disco de Dereck and the Dominos llamado “Layla and Other Assorted Love Songs”. La canción fue escrita para Patty Boyd, la bella mujer con la que se casó tanto George Harrison como el mismo Clapton, motivo de disputa y distanciamiento entre los músicos y amigos. Por aquel entonces, el popular “slow hands” manifestaba una creciente adicción a la heroína, lo que le representaba un problema a la hora de pertenecer a una banda o mantener relaciones estables, pero todo esto cambió cuando Patty se acercó a él durante una crisis matrimonial pidiendo consejo, fue así que el guitarrista se enamoró profundamente de ella. De esos encuentros surgiría “Layla”, una canción dedicada encubiertamente a esta musa, y cuyo nombre se inspiró en la historia de amor árabe “La historia de Layla y Majnun”, del poeta clásico persa Nezami.
8. “While My Guitar Gently Weeps” de The Beatles (solo de Eric Clapton). Nuevamente Eric Clapton figura en la lista de los 50 mejores solos de guitarra elaborada por Gibson con esta participación estelar en el “Álbum Blanco” de los Beatles. Llamado por muchos críticos como un solo de guitarra “extraterrestre”, George Harrison definió la participación del blusero de esta manera: “Eric lo grabó, y a mí me pareció que estaba realmente bien. Entonces lo escuchamos de nuevo y él dijo: ‘Creo que hay un problema: no es lo suficientemente beatle’. Así que la pusimos en el ADT [automatic double-track] para bambolearlo un poco”. Clapton no estuvo animado inicialmente en aceptar la invitación al estudio, ya que señaló en su momento: “Nadie toca con los Beatles”.
9. “Johnny B. Goode” de Chuck Berry (solo de Chuck Berry). Se trata de una de las canciones más versionadas de la historia y sirvió para definir en 1958 cual debía ser la estructura y actitud de un rockero cuando todo estaba en la prehistoria. Según Joe Perry de Aerosmith: “Si quieres tocar rock & roll tienes que empezar aquí”, mientras que la Rolling Stone incidía “tiene la mejor introducción de la historia del rock: un explosivo y agudo punteo conducido por las punzantes notas de Berry”. Y Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones, la define como: “preciosa, sonaba natural y el tempo era perfecto”. La jocosa visión de la vida en la música fue la fuente de inspiración para una larga lista de grupos que tomaron esa actitud provocadora de Chuck Berry y que hicieron que nazca esa revolución cultural y social que se llamo rock.
10. “Bohemian Rhapsody” de Queen (solo de Brian May). Grabada en el verano de 1975 para las sesiones del disco “A Night On The Opera”, esta es la tarjeta de presentación del magnífico Brian May. La canción es pura inspiración de Freddie Mercury, pero el sello personal y amplificado del guitarrista hizo de Queen una banda de estadios. La canción no posee estribillo y consiste en seis secciones: una introducción a capela, una balada, un solo de guitarra, un segmento operístico, una sección de rock y una coda que retoma el tempo y la tonalidad de la balada introductoria. El solo de guitarra de esta canción ha sido considerado el vigésimo mejor de todos los tiempos por muchas publicaciones, pero Gibson decidió colocarlo en la décima posición. Cuando se puso a la venta como singles, “Bohemian Rhapsody” se volvió un éxito comercial. En 1977, dos años después de su lanzamiento, la British Phonographic Industry nombró a la canción como el mejor sencillo británico entre 1952-1977.
http://www.terra.com.pe/terrastereo/noticias/mus27468/10-mejores-solos-guitarra-todos-tiempos-segun-gibson.html

martes, 7 de septiembre de 2010

Tote King - Redes Sociales [2010]

 
 

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Tote King - Redes Sociales [2010]


 
 

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martes, 24 de agosto de 2010

The Manhattan Transfer – Brasil (1987)

 
 

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vía P. & C. de Charly el 23/08/10





The Manhattan Transfer se formó en Nueva York en 1972 cuando Tim Hauser conoció a Laurel Massé durante un viaje en taxi, y ambos descubrieron su afinidad por el mismo tipo de música. Posteriormente Laurel también se encontró con Janis Siegel, en ese momento cantante en un grupo folk, y la convenció de sumarse al proyecto. Finalmente la formación inicial se completó con Alan Paul, galán y cantante en Broadway, el 1 de octubre de 1972, la que se considera como fecha de fundación del grupo. En 1978 Laurel Massé decidió abandonar el grupo para desarrollar su carrera solista, y fue reemplazada por Cheryl Bentyne. Esta formación (Laurel, Siegel, Paul y Bentyne) se ha mantenido inalterable desde entonces.

***

Este fue el décimo álbum de estudio de este fantástico grupo vocal estadounidense, relacionado principalmente con el jazz, pero que no dudaron nunca en aventurarse en otros géneros musicales. Aquí hacen una aproximación a la música de Brasil, haciendo especial hincapié en las canciones de Djavan (cinco de las 9 le pertenecen).

El disco es excelente (de hecho ganó el Grammy a Mejor Performance de Grupo Vocal de aquel año), porque respeta el formato original de las canciones, claro que con arreglos que las hacen más cercanas al jazz y al pop, a lo que colabora la reescritura de las letras originales. Eso, y la participación en el trabajo del propio Djavan y también de Milton Nascimento conjugan un disco delicioso que siempre ha estado entre mis favoritos (las versiones de "Asa", "Capim" y "Sina" son sencillamente fabulosas), y la idea de publicarlo surgió como un inmediato complemento al excelente trabajo de Kurtigghiu con la comparativa entre Djavan y Loredana Berté.




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