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jueves, 18 de octubre de 2012

Bill Evans "Peace Piece"

Peace Piece:

Bill Evans: "Peace piece" (1958)


En paz


Cayó su cabeza sobre el teclado
casi rozándolo.
Casi tocándolo con la frente.

Sus manos, instrumentos de lo imposible,
tornaron guantes de seda
más allá del dolor.

No cruzó palabra con nadie.

Hacía tiempo que Bill Evans vivía en algún lugar lejos de todo,
de todos,
envuelto sobre sí mismo.
Apenas, una sombra.

Aquella noche, en Balboa Jazz,
el poeta se hizo carne,
y su carne, música

… y su música se perdió en el frío aire de una noche de invierno.


Chema García Martínez




sábado, 3 de octubre de 2009

Michel Camilo: Caribe (2009)


La calidad y pureza de sonido en Michel Camilo van unidas a un virtuosismo rítmico que impregna la audiencia de una energía y vitalidad inusitadas. Además el asombro. Porque durante el instante de sus formidables ejecuciones, se nos hace difícil aprehender en toda su extensión y hondura la versatilidad musical de este gran pianista dominicano. Más que versatilidad, riqueza, duende, ese algo intangible que no está escrito en la partitura, ese espíritu genial, único, osado que aflora y traspasa las fronteras de lo posible y se adentra en el reino de lo maravilloso o sorprendente.
Pero, además, la alegría. Es como si la felicidad que Michel Camilo le infunde al piano le fuera devuelta, multiplicándose, en la audiencia, que a su vez la retorna al músico, creándose una dinámica plena de euforia y entusiasmo. Michael Camilo maneja hábilmente toda esa avalancha de energía y no deja que haya desperdicio alguno. No hay escapes. No hay manera en que la audiencia pueda sentirse distraída o abrumada. En vilo, estamos atentos a cada movimiento, a cada ráfaga de innovación o de evocación y allí se nos calienta el alma y sin saber cómo empezamos a danzar en sus rituales. Rituales cuya lejana memoria parte de África y cubre toda la amplia geografía norteamericana.
En las composiciones musicales de Michel Camilo se manifiestan antiguas tradiciones rítmicas caribeñas, nostálgicas tonadas flamencas y latinas; y toda una gama de innovaciones técnicas y musicales que provienen de una formación clásica, rigurosa, actualizada, muy bien informada.
http://www.latinartmuseum.com/michael_camilo.htm

1. Why Not?
2. Dreamlight
3. Suite Sandrine - Part III
4. Suntan
5. Just KIddin'
6. Not Yet
7. Caribe
Michel Camilo - Piano
Anthony Jackson - Contrabass Guitar
Cliff Almond - Drums
Guarionex Aquino - Percussion
John Faddis - Trumpet
Michael Mossman - Trumpet
Virgil Jones - Trumpet
Dave Bergeron - Trombone
Ed Neumeister - Trombone
William Cepeda - Trombone
David Taylor - Bass Trombone
Chris Hunter - Alto & Soprano Sax
Alex Foster - Alto Sax & Flute
Ralph Bowen - Tenor Sax & Flute
Lou Marini - Tenor Sax & Flute
Gary Smulyan - Baritone Sax
Bajar

lunes, 17 de agosto de 2009

Bebo y Chucho Valdés: Juntos para siempre (2008)



“Alguna vez pensé que no volveríamos a vernos y ahora tenemos la oportunidad de estar juntos y poder grabar lo que hacíamos en casa. Quizá sea una recompensa a todos aquellos años de incertidumbre”, declaraba Chucho Valdés a El País en julio de 2007. Antes, Fernando Trueba había reunido a Bebo Valdés con su hijo Chucho en la película Calle 54 y fruto de este reencuentro y de la larga gira que ambos realizan por toda España es Juntos para siempre,
un disco que se publica el 7 de octubre de 2008 y que reúne a dos de los más grandes pianistas latinos de todos los tiempos. Bebo Valdés nació el 9 de octubre de 1918. Chucho el mismo día de 1941. A punto de cumplir 90 y 67 años respectivamente, el mejor regalo de aniversario que se podrían y nos podrían hacer es Juntos para siempre, un disco único y excepcional, impulsado por Calle 54 Records, que comienza con Preludio para Bebo, una composición de Chucho Valdés que se introduce con aire clásico, casi rozando el impresionismo francés, para continuar en terrenos más jazzísticos con claras influencias latinas. Una filigrana que precede a Descarga Valdés, pura latinidad a dos pianos con el virtusiosmo esencial de Chucho Valdés y la esencia virtuosa de su padre Bebo. Un tumbao ondulante y bailable compuesto al alimón, con referencias a clásicos como El manisero y que marca el carácter del álbum, como lo hace el siguiente tema, el clásico Tres palabras. Compuesto por Osvaldo Farrés, toma aire de bolero a dos pianos, interpretado con enorme delicadeza, mientras Rareza del siglo es obra de Bebo y también reúne culturas musicales pianísticas desde el jazz latino al blues.
Tea for Two es un estándar compuesto en 1925 por Vincent Youmans para el musical
No, No, Nanette que han cantado desde Nat King Cole a Anita O’Day pasando por una versión en cha-cha-cha de Tommy Dorsey y otra del pianista Art Tatum. Bebo y Chucho ofrecen una versión saltarina, juguetona, con lugar para la improvisación.
Son de la loma es una composición magistral de Miguel Matamoros que forma parte de la memoria de Bebo y Chucho desde siempre y que, interpretada a dos pianos, se convierte en una obra maestra.
La gloria eres tú (compuesta por José Antonio Méndez y que han cantado desde Pedro Infante y Vicentico Fernández a Luis Miguel y Alejandro Fernández) es otro modelo de latinidad a dos pianos, mientras en A Chucho, Bebo devuelve el homenaje que le hiciera su hijo en
Preludio para Bebo con una pieza a piano solo llena de gracia y swing.
Sabor a mí es otro clásico incuestionable mil veces versioneado (Los Panchos, Los Lobos, Lila Downs, Mina...), obra de Álvaro Carrillo y que Bebo y Chucho alejan del bolero para convertirlo en cha-cha-cha.
Perdido, de Juan Tizol, fue interpretado en 1941 por Duke Ellington y grabado, ni más ni menos, que por Sarah Vaughan, Ella Fitzgerald, Dinah Washington, Art Tatum, Quincy Jones... Una maravilla que en la versión de Bebo y Chucho mantiene un ritmo swingueante con dos pianos que bastan y sobran.
En la recta final del álbum no podía faltar Lágrimas negras, de Miguel Matamoros, un emblema en la carrera de Bebo Valdés que, en compañía de Chucho, vuelve a sonar nuevo, fresco, emocionante.
Y el disco se cierra con La conga del dentista, de Osmany Valdés el dentista de Chucho, porque para acabar, “nada como una conga”, como se puede leer en el libreto del disco. Unas palabras a las que siguen otras que resumen el espíritu de un álbum histórico: “Este disco es un diálogo, un abrazo y también el legado de dos artistas que tuvieron que vivir separados más tiempo del que ambos hubieran querido. En este disco, Bebo y Chucho están ya, por fin, juntos para siempre”.
http://www.docstoc.com/docs/5844583/BIOGRAF%C3%8DA-BEBO-Y-CHUCHO-Juntos-para-siempre-%E2%80%9CAlguna-vez

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