Páginas

viernes, 9 de septiembre de 2011

Anoushka Shankar - Anoushka

 
 

Enviado por mmortera a través de Google Reader:

 
 

vía GPS sonoro de fulcanelli el 8/09/11


Anoushka Shankar toca ese laúd indio cuyo nombre proviene del persa que muchos consideran el más complicado de todos los instrumentos. "¡El sitar requiere tanta disciplina!", dice riendo. "Al principio es difícil de sostener y los dedos se cortan con las cuerdas hasta que se te hacen callos. Y no suenas bien, mientras que con un piano enseguida puedes sentir que estás tocando algo hermoso".
Se siente tan cómoda con un sari como con una camiseta y unos tejanos rotos. Nació el 9 de junio de 1981 en Londres cada año pasaba varios meses en Delhi y más tarde creció en California. Ser hija de Ravi Shankar le concede algunas ventajas, pero hay quien cree que ha ganado premios y tocado en el Royal Albert Hall por ser la hija de. "Lo que hago es ignorarlo porque ya de niña me di cuenta de que si elegía ese instrumento, todo el mundo iba a comparar. Mucha gente me quiere, pero otros critican que se me preste tanta atención y que tenga tantas oportunidades. Podría ser la intérprete más asombrosa, que no lo admitirían. Nunca seré lo bastante buena para ellos".

Ravi Shankar tenía 61 años cuando ella vino al mundo. Desde los nueve estudió con él. Primero con un sitar bebé construido especialmente. La música clásica india la enseña directamente el maestro a su discípulo. "Mi padre era más escéptico, pero mi madre me animó a seguir adelante y me dijo que podía dejarlo si ya no me gustaba. No soy de esas personas que sólo viven para la música. Me hace feliz la vida tener tiempo para estar con mi familia, mi pareja o mis amigos".
Con trece años debutó en concierto. Tocó con su padre el Concerto numéro 1 para sitar y orquesta, con Zubin Mehta al frente de la London Symphony Orchestra, y se unió a Rostropóvich para estrenar una obra para violonchelo y sitar: dirigió a 43 músicos en memoria de George Harrison casi un segundo padre para ella y participó en los Proms para el 85 cumpleaños de Ravi Shankar. Sitar Trek, un documental de la BBC, siguió sus pasos durante el verano de 2002. "Estoy esperando el día que me llamen 'el padre de Anoushka'", ha confesado Ravi Shankar.
Nunca sabe cuándo él le va a dar paso en una raga. "Puede cambiar de planes de repente en función de su estado de ánimo. A veces está en medio de una idea o una frase y me mira para que yo la termine. Tengo que estar alerta". Asegura no sentir pánico en esos momentos: "Estoy acostumbrada y es algo natural porque en la música tradicional de la India hay una gran parte de improvisación. Además me apasiona estar en un escenario".
El Pais.



Anoushka Shankar (sitar);
Bikram Ghosh, Arup Chattopadhyay (tabla).

Anoushka

 
 

Cosas que puedes hacer desde aquí:

 
 

lunes, 5 de septiembre de 2011

CHICK COREA ''RHUMBA FLAMENCO'' (USA,2005)

vía AfroCubanLatinJazz © de Luís el 4/09/11


CHICK COREA 
''RHUMBA FLAMENCO''
(USA,2005) @
[FLAC]

El flamenco es universal

Y aquí la constatación. Mucho se lleva hablando de la universalización del flamenco, pero sorprende una evidencia tan clara. Chick Corea, enamorado desde hace mucho de este género, lleva cerca de dos años compartiendo proyecto musical con tres de los artífices de lo que se ha venido a llamar flamenco jazz (o viceversa) y durante décadas 'partenaires' de Paco de Lucía: Jorge Pardo, Carles Benavent y Rubem Dantas. Con ellos comparte el lenguaje del jazz y, con la misma naturalidad, el lenguaje del flamenco. Y es lo impactante de la experiencia. Tras recorrer Europa y América, dejando entre tanto grabado un disco en directo y otro en estudio, la banda pasó por el Festival de Jazz de Madrid, provocando el éxtasis entre la asistencia.

Y eso que el pianista norteamericano optó por presentar, no ya el repertorio 'Rhumba flamenco', sino el nuevo 'Arabian nights'. Aún así, el flamenco fue llegando poco a poco. Primero se dejó asomar en las mágicas melodías de Jorge Pardo, después en algunos giros del soberbio bajo de Carles Benavent, más adelante en el compás marcado por Rubem Dantas... y al final desembocó en una original fiesta por bulerías a la que vinieron a participar al baile Tomasito y Auxi Fernández.

A todos ellos Chick Corea los dejó hacer y relumbrar cada uno por su lado, disfrutando de sus "amazing genius partners". Así hasta que los llamaba a confluir... y confluían. El concierto fue todo un disfrute, una conversación cálida y fresca, libre y con tantos toques de genialidad que casi saturaba la percepción. La eclosión se produjo, eso sí, cuando entró en escena el flamenco a cara descubierta con los tangos 'King and queen'. Empiezan con simples palmas y pitos, hasta que todos se juntan en un viaje que acabará dejando protagonismo al mano a mano entre piano y flauta, y al mano a mano entre bajo y batería. La entrada en escena de la bailaora Auxi Fernández, integrante de la compañía de Sara Baras, revolucionó al público y al propio Chick Corea: "Mamma mia! Nice, eh?". La siguiente dosis de aflamencamiento la empezó Carles... rasgueando. Los demás se incorporan en pequeñas dosis, cabalgando como por jaleos. Y allá que viene Tomasito con su particular modo de entender el baile y el compás a 'distraer' a los instrumentistas. Auxi hace revolotear sus brazos junto al piano. Y la música suena casi sin sonar.

Ya no hay disimulos. Bulerías. Palmas a compás en el patio de butacas. Solo de batería. Pieza sui generis, de recortes, de inspiraciones, de tensión. Ni Falla se lo quiere perder. La ovación en pie pide bis. Y hay bis cuando pasan ya las dos horas de concierto. Rubem Dantas toma la posición central y se hace un impresionante solo de kalimba. Un poquito de piano más un poquito de flauta... y todo listo para la fiesta. 'Spain' en todo su esplendor, con su poquito de 'Concierto de Aranjuez' y su mucho de juego entre los músicos. Los bailaores vuelven a escena rematando la faena de los Touchstone -que significa piedra de toque- a ritmo flamenco jazz latino. ¡Qué bien le sienta a Chick Corea hablar flamenco!

Chick Corea & Touchstone. Chick Corea: piano y teclados. Jorge Pardo: saxo y flauta. Carles Benavent: bajo. Rubem Dantas: percusiones. Tom Brechtlein: batería. Festival de Jazz de Madrid 2005. Centro Cultural de la Villa. Madrid, 5 de noviembre de 2005. 21 horas.


Tracks
Disc 1
01 - Touchstone.flac
02 - Blanca Con Puntillo.flac
03 - Zyriab.flac
04 - You're Everything.flac

Disc 2
01 - Mallorca.flac
02 - Kalimba.flac
03 - Alan Corday.flac
04 - Anna's Tango.flac
05 - Rhumba Flamenco.flac




jueves, 3 de marzo de 2011

Carles Benavent

Enviado por mmortera a través de Google Reader:

vía Música que cuelga de Del Chelito el 2/03/11

Quartet (2009)

Hace tres años, Carles Benavent (Barcelona, 1954) iba paseando por los alrededores de la plaza de la Catedral, en pleno Barrio Gótico de Barcelona, cuando un extraño sonido lo atrapó. Era el hang, un nuevo y hechizante instrumento melódico de percusión de origen suizo cuyo sonido marcaría al cabo de muy poco tiempo el nuevo proyecto del bajista catalán.

"Oía de lejos ese sonido y, al cabo de unos segundos, me encontré a Ravid Goldschmidt, a quien yo no conocía, tocando ese extraño instrumento sentado en una calle —recuerda Benavent—. Cuando llegué a casa, hablándolo con mi mujer, me comencé a arrepentir de no haberle pedido al músico su teléfono". Sin embargo, los caminos de Benavent y ese israelí que en 2004 abandonó su país y su instrumento hasta entonces —la batería— para dedicarse, ya en Cataluña, a explorar la belleza magnética del hang, estaban predestinados a encontrarse: "Estaba preparando la música para un ballet que me encargaron cuando los músicos que tenían que participar en él, que todavía no conocía, vinieron a mi estudio. Uno de ellos era Ravid, y le solté: '¡Ahora sí que no te me vas a escapar!."

Así, Benavent empezó desde entonces a familiarizarse con un instrumento todavía muy inusual de encontrar en cualquier disco de jazz: "Aluciné bastante de cómo funcionaba, pero descubrir el hang fue todo un flash. Había tocado hace algún tiempo con Othello Molineaux, cuyo steel drum tiene puntos de contacto, pero el hang era algo nuevo. Me apunté las notas que tenía, que son ocho, y las adapté a mi repertorio, incluso llegando a crear algún tema pensando particularmente en él. Se convirtió en el estímulo que necesitaba para emprender mi nuevo proyecto".

Con Goldschmidt ya fichado, Benavent pensó en dos ilustres veteranos para iniciar la historia de un cuarteto cuyo primer disco, Quartet (Bebyne Records, 2009), acaba de ser publicado y presentarán en la recta final del 41 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona: el batería Roger Blàvia, colaborador de músicos como Joan Manuel Serrat, Miguel Poveda, Diego Cortés y Maria del Mar Bonet, y el guitarrista Jordi Bonell, amigo de Benavent desde la infancia. "Me encargaron un proyecto para televisión e inmediatamente pensé en ellos, aunque Bonell se incorporó algo más tarde. Me encantó el color que iba tomando el cuarteto, así que empecé a pensar en un repertorio y en cómo desarrollarlo. Blàvia es un tipo muy despierto, un músico que siempre está a punto. Rítmicamente entendemos las cosas de un mismo modo, y el ritmo es lo que más importa. Con Bonell hace tanto tiempo que nos conocemos que hay momentos en el disco donde tocamos la mandola y el piccolo y no sé realmente qué es lo que toqué yo y qué lo que tocó Bonell."

Blues aflamencado

Haber coincidido en una banda tan definitoria de los años de formación de ambos, Música Urbana, tiene que dar, claro está, sus resultados: "Lo que aprendí con Música Urbana, al igual que con Màquina! y Crac, tuvo una importancia extrema. Siempre encontrarás un fraseo de blues en mis composiciones flamencas, y eso se debe sencillamente a mis tiempos junto a Emili Baleriola en Crac. Íbamos a Andorra y acabábamos con las agujas de nuestros discos de tanto escuchar a Cream , Jimi Hendrix, BB King, Kenny Burrell y Barney Kessel. Me encantaban los guitarristas, y con el bajo no hacía más que imitar solos de guitarra."

El resultado de esa unión con Goldschmidt, Bonell y Blàvia, según Benavent, fue un "mar de buenas vibraciones." "El hang transmite una tranquilidad que da muy buen rollo. Es lo que he estado buscando estos últimos años: una sensación de bienestar, que es lo que a mí me provocó el hang y lo que espero que provoque en quien oiga el disco. En los tiempos que corren no está nada mal buscar músicas que reconforten el espíritu y hagan sentir bien al prójimo."

Su compañía discográfica, ni corta ni perezosa, sostiene que el nuevo Carles Benavent Quartet marca "un antes y un después" en la dilatada carrera del bajista, aunque igualar logros como los que el barcelonés consiguió formando parte de las bandas de Paco de Lucía y Chick Corea no es, claro está, tarea fácil: "Se trata de un punto y seguido. Lo verdaderamente importante es que vayan apareciendo esas chispas para poder continuar evolucionando," argumenta.

Valentía y emoción

Tuvo suerte Benavent en 1980 de que el entonces bajista de Paco de Lucía se fuera al servicio militar y el saxofonista y flautista Jorge Pardo y el percusionista Rubem Dantas pensaran en un "chaval de Barcelona" (según se autodefine Benavent) para sustituirlo en un sexteto que, sin ninguna duda, definió nuevas formas de concebir la música flamenca. "Me fui a Madrid y, en el mismo momento en que nos sentamos, vi clarísimo que aquello era un camino muy potente que debíamos seguir. Lo primero que tocamos fue una colombiana, Monasterio de sal, sólo Paco y yo, y ése fue un dueto que, si ahora tuviese que volver a tocar, lo haría prácticamente igual," asegura.

"Sólo quiero caminar" (1981, Phonogram), el disco resultante, no sólo abrió nuevos horizontes para Benavent, sino también para todo el universo del flamenco, que todavía no se había sobrepuesto al shock emocional que significó el igualmente revolucionario La leyenda del tiempo, de Camarón de la Isla, publicado un par de años antes. "Para algunos, Jorge y yo éramos unos intrusos. Pero para muchos jóvenes éramos también una molada. Aunque recuerdo a alguien pidiéndonos a gritos, en un concierto en Oporto: `Pacoooo, el de la guitarra china, que se vaya....' Pero estábamos segurísimos de lo que estábamos haciendo, pues era algo valiente y con lo más importante de todo: transmitíamos emoción. Sólo hay que mirar la cantidad de músicos que han cogido aquello como referencia". Y remacha: "Los prejuicios no impiden nada. Siempre ha habido y el mundo ha seguido adelante. No me importan nada en absoluto."

Con Chick Corea se conocieron en 1982 en Japón, donde Benavent actuaba junto con De Lucía. Sus dos discos juntos, Touchstone (GRP, 1982) y And again and again (GRP, 1983), además del DVD Live in Barcelona (grabado en el Palau en el 2005, dentro del festival de jazz de Barcelona) fueron para él, claro está, "muy importantes". "Todavía sigo pensando que fue muy fuerte. Nos fuimos a grabar con Paco en Los Angeles. Después de aquello, Paco volvió a España, pero yo me quedé allí un año entero. Hice dos giras en tres meses, la segunda con Paco. Y estar en medio de los dos fue todo un privilegio. Chick me utilizaba para acercarse a Paco, y Paco para acercarse a Chick, porque yo ni era tan flamenco como Paco ni tan jazzero como Chick". Según el bajista catalán, Corea "es una claqueta humana, una máquina. Tiene un ritmo impresionante."

"Puedes pensar —continúa— que tocar con él y con Paco, gente superdotada sobre todo en lo que se refiere al tempo, es lo más difícil. Pues no: es lo más fácil. Tocando con bestias así los dedos van sueltos". Y además, concluye, tocar con gente como De Lucía y Corea no es sino "el tipo de trabajo apropiado para un bajista, ya que un bajista lo está amalgamando todo, ejerce una tarea de control". "Siempre insisto en lo mismo —sonríe—: puedes pensar que en una orquesta el bajo no se nota. Pero quítalo, y verás lo que sucede."

Fuente para la reseña: Guillem Vidal para http://www.allaboutjazz.com/php/article.php?id=34843&pg=1

Apunte: No hay cosa que Carles Benavent no pueda tocar con su bajo; desde mi punto de vista, técnicamente está entre los más dotados del mundo, pero, lo más importante, esa técnica está supeditada primero a transmitir emociones, antes que a correr carreras con los dedos; ese es uno de los aciertos mayores de un disco muy parejo, con bellas melodías de músicas fusionadas entre el flamenco, el jazz y folklores del mundo, y excelentes aportaciones de cada músico (cada uno de ellos tan talentoso como su líder). En resumen: muy "audible" y disfrutable.

Track Listing


01. Por Diosss (3:42)
02. La luz (5:12)
03. Ai pare (6:18)
04. Sevillona (3:44)
05. Nipona (6:02)
06. Aire (5:30)
07. Tomili maguro (3:33)
08. Olé blues (4:09)
09. Renacer (4:33)
10. El tiempo (3:29)
11. Okinawa (bonus track) (4:59)

Intérpretes:

Carles Benavent: bajo
Jordi Bonell: guitarra eléctrica
Ravid Goldschmidt: Hang
Roger Blàvia: batería, percusiones

Invitados:

Tino di Geraldo: batería
Jorge Pardo: saxos, flauta
Angie Benavent: Coros
Chicuelo: palmas
El Rubio: Palmas

Link de descarga
Password: musicaquecuelga.blogspot.com

Cosas que puedes hacer desde aquí:

viernes, 15 de octubre de 2010

The Beatles

Terra Stereo Los 10 mejores solos de guitarra de todos los tiempos, según Gibson

Por años, las grandes canciones de rock solventaron su éxito en apasionados solos de guitarra, virtuosos, maniáticos, creativos y rabiosos que, incluso, sobrepasaron el tema para transformarse en íconos de la cultura pop contemporánea. Gibson, la marca de guitarras más importante del mundo, elaboró una lista con los 50 mejores solos de las seis cuerdas en una canción de rock, y los 10 primeros lugares son todas previsibles joyas del género que inmortalizaron a los héroes indiscutidos de este instrumento. Esta es la selección Gibson que Terra Stereo aprueba sin discusión.
1. “Stairway to Heaven” de Led Zeppelin (solo de Jimmy Page). En muchas tiendas de guitarras de los Estados Unidos había un cartel que decía: “Prohibido tocar el solo de Stairway to Heaven” debido a que todo principiante ensayaba esa solemne construcción de acordes que Jimmy Page dejó para la posteridad. Pero el éxito de este tema de 8 minutos se debió precisamente a su prolongada duración. Según refiere Charles R. Cross en su libro biográfico de Led Zeppelin, “Shadows Taller Than Our Souls”, “unos 100 DJ’s me juraron que sólo tocaban la canción porque necesitaban un descanso algo prolongado para fumar. Si hubiese tenido un minuto menos, no podrías fumar un cigarro completo; si tuviese un minuto más, hubiese sido demasiado larga”.
2. “Eruption” de Van Halen (solo por Eddie Van Halen). Llamado como el mejor solo de guitarra de todos los tiempos por muchas publicaciones, Gibson decidió que esta improvisación vertiginosa de Eddie Van Halen quedara en el segundo lugar de su lista. El tema instrumental venía incluido en el primer disco del grupo y dejó firmado una carta de presentación luminosa de lo que esta banda tenía por ofrecer. La introducción de la canción está basada en el tema “Let Me Swin” de Cactus. Como muchas de las grandes canciones de la historia, este complicado diseño sonoro no iba a ser parte del disco, Eddie Van Halen siempre usaba estos acordes para calentar antes de grabar en el estudio, y fue el productor Ted Templeman quien sugirió registrarlo. “Yo ni siquiera toque bien. Hay un error en la parte final de eso. Al día de hoy, cada vez que lo escucho, siempre pienso: “yo pude haber tocado mejor”, dijo el guitarrista.
3. “All Along the Watchtower” de The Jimi Hendrix Experience (solo por Jimi Hendrix) Este es, además, uno de los mejores covers de todos los tiempos, y la revisión que hizo Jimi Hendrix de esta vieja canción de Bob Dylan dejó un registro de guitarra insuperable. La versión original es de 1967 y un año después el guitarrista decidió reinterpretarla e incluirla en el disco “Electric Ladyland”. Hendrix supo darle su toque particular de rock psicodélico, metiendo -entre verso y verso- solos de guitarra casi imposibles de tocar, y experimentando (a fin de cuentas Hendrix fue un pionero) con todo tipo de efectos y sonido estéreo, una novedad del momento.
4. “Hotel California” de Eagles (solos de Don Felder y Joe Walsh). Esta es una de las canciones míticas de la historia de la radio, un precioso tema de amor que fue acusado de ser satánico, debido una serie de mitos y leyendas que se tejieron en su entorno. Basado en la historia de un hotel ubicado en Baja California, la historia cuenta que fue compuesto ahí, aunque los miembros del grupo dicen que nunca fueron al lugar. Fue acusada de ser satánica, por hablar de una supuesta iglesia ocultista, que sirvió para el despegue de la banda que con la edición de este sencillo se convirtió en un éxito en muchos países. Las fábulas hicieron crecer más a este tema que cuenta con un solo de guitarra inolvidable y que muchos trataron de interpretar al escucharlo al revés diciendo que había mensajes encriptados.
5. “Comfortably Numb” de Pink Floyd (solo de David Gilmour). El punto más alto e intenso de “The Wall”, el disco doble de 1980, es cuando David Gilmour trae abajo todo poder de contención con un solo de guitarra punzante. El dramático de la guitarra se posesiona de la persona de “Pink”, el personaje del filme dirigido por Alan Parker, para realizar una construcción armónica e inquietante de la guitarra que fue considerada por muchos años como el mejor solo de la historia de PInk Floyd, y en la encuesta realizada por la revista Guitar World quedó en el cuarto lugar. David trajo el demo a las grabaciones de “The Wall”, Waters escribió la letra y algunos arreglos, dándole su estructura característica, fácilmente diferenciable del demo original.
6. “Free Bird” de Lynyrd Skynyrd (solos de Gary Rossington y Allen Collins). Enfrentada legendariamente con “Stairway To Heaven” de Led Zeppelin, por su equilibrada y virtuosa progresión de acordes de guitarra, este sencillo de 1973 contiene un solo de guitarra de 4 minutos que fue un duelo entre los dos encargados de las seis cuerdas en el grupo. La versión en vivo de la canción, que cuenta con una duración de 16 minutos, tuvo más éxito que la versión de estudio. El tema es uno de los himnos del rock sureño y quedó inmortalizado como la canción de despedida a la banda cuando, lamentablemente, perdieron la vida varios de sus miembros en un accidente de aviación en 1977. Una auténtica tesis de cómo tocar la guitarra es también una de las canciones más sonadas en series de TV y películas.
7. “Layla” de Derek and the Dominos (solos de Eric Clapton Duane Allman). Eric Clapton tiene que estar en cualquier lista de solos de guitarras gracias a este tema de 1970, que fue editado en el disco de Dereck and the Dominos llamado “Layla and Other Assorted Love Songs”. La canción fue escrita para Patty Boyd, la bella mujer con la que se casó tanto George Harrison como el mismo Clapton, motivo de disputa y distanciamiento entre los músicos y amigos. Por aquel entonces, el popular “slow hands” manifestaba una creciente adicción a la heroína, lo que le representaba un problema a la hora de pertenecer a una banda o mantener relaciones estables, pero todo esto cambió cuando Patty se acercó a él durante una crisis matrimonial pidiendo consejo, fue así que el guitarrista se enamoró profundamente de ella. De esos encuentros surgiría “Layla”, una canción dedicada encubiertamente a esta musa, y cuyo nombre se inspiró en la historia de amor árabe “La historia de Layla y Majnun”, del poeta clásico persa Nezami.
8. “While My Guitar Gently Weeps” de The Beatles (solo de Eric Clapton). Nuevamente Eric Clapton figura en la lista de los 50 mejores solos de guitarra elaborada por Gibson con esta participación estelar en el “Álbum Blanco” de los Beatles. Llamado por muchos críticos como un solo de guitarra “extraterrestre”, George Harrison definió la participación del blusero de esta manera: “Eric lo grabó, y a mí me pareció que estaba realmente bien. Entonces lo escuchamos de nuevo y él dijo: ‘Creo que hay un problema: no es lo suficientemente beatle’. Así que la pusimos en el ADT [automatic double-track] para bambolearlo un poco”. Clapton no estuvo animado inicialmente en aceptar la invitación al estudio, ya que señaló en su momento: “Nadie toca con los Beatles”.
9. “Johnny B. Goode” de Chuck Berry (solo de Chuck Berry). Se trata de una de las canciones más versionadas de la historia y sirvió para definir en 1958 cual debía ser la estructura y actitud de un rockero cuando todo estaba en la prehistoria. Según Joe Perry de Aerosmith: “Si quieres tocar rock & roll tienes que empezar aquí”, mientras que la Rolling Stone incidía “tiene la mejor introducción de la historia del rock: un explosivo y agudo punteo conducido por las punzantes notas de Berry”. Y Keith Richards, guitarrista de los Rolling Stones, la define como: “preciosa, sonaba natural y el tempo era perfecto”. La jocosa visión de la vida en la música fue la fuente de inspiración para una larga lista de grupos que tomaron esa actitud provocadora de Chuck Berry y que hicieron que nazca esa revolución cultural y social que se llamo rock.
10. “Bohemian Rhapsody” de Queen (solo de Brian May). Grabada en el verano de 1975 para las sesiones del disco “A Night On The Opera”, esta es la tarjeta de presentación del magnífico Brian May. La canción es pura inspiración de Freddie Mercury, pero el sello personal y amplificado del guitarrista hizo de Queen una banda de estadios. La canción no posee estribillo y consiste en seis secciones: una introducción a capela, una balada, un solo de guitarra, un segmento operístico, una sección de rock y una coda que retoma el tempo y la tonalidad de la balada introductoria. El solo de guitarra de esta canción ha sido considerado el vigésimo mejor de todos los tiempos por muchas publicaciones, pero Gibson decidió colocarlo en la décima posición. Cuando se puso a la venta como singles, “Bohemian Rhapsody” se volvió un éxito comercial. En 1977, dos años después de su lanzamiento, la British Phonographic Industry nombró a la canción como el mejor sencillo británico entre 1952-1977.
http://www.terra.com.pe/terrastereo/noticias/mus27468/10-mejores-solos-guitarra-todos-tiempos-segun-gibson.html

Free Counter and Web Stats